MARIA DEL CARMEN DE VILLA (MÉXICO) /OCTUBRE 2006
Este año cumplí 50, yo creo que la suerte tiene mucho que ver con el diagnostico de esta enfermedad, desde luego como todos ustedes que nos han compartido su historia, a mí me pasó muy parecido; yo no sé exactamente cuando comencé pero tengo idea de muchos años yendo a todas horas al baño. Es algo que al principio no me afectaba creo yo, por que intentaba no tomar tantos líquidos. Si iva de viaje me fijaba en que el transporte tuviera baño, si iva a reuniones intentaba estar cerca del baño.
En fin, así fué pasando el tiempo pero siempre había un miedo, sobretodo a las relaciones sexuales, siempre traté de evitarlas, para mí eran muy dolorosas, duré sin pareja muchos años, y hace dos meses me volví a casar. Y el echo de levantarme hasta 30 veces para ir al baño, reusar paseos largos y no soportar algunas caricias me hizo correr al médico.
Al principio no sabía mi médico general que me pasaba y me mandó con el urólogo. El urólogo me mandó con el ginecólogo, en fin yo me sentía fuera de todo lugar, en verdad te sientes extraterrestre, con nadie compartes tu mal, porqué nadie lo tiene, si no te doliera y si no quisieras tener un baño pegado a tí, pensarías que es psicológico.
En fin, en una de esas noches interminables porque algo hizo que me parara más veces al baño me fui desesperada al Hospital Primero de Octubre, fue la primera vez que me sentí de nuevo un ser humano, me dijeron que pidiera mi pase para el ginecólogo y así lo hice. Cuando llegué por primera vez con él tenía ganas de llorar al escuchar que él si sabía lo que tenía y que me iva a controlar la enfermedad. Ya llevaba yo una serie de estudios; los comunes y los raros como urografia excretora, también la de la tuberculosis. En fin, me diagnosticó cistitis intersticial, después de ver tantos estudios, y me mandó a consultar internet, no sin antes darme tolteroldina y amitriptilina; medicamentos que me regresaron la alegría de dormir, de ir a alguna reunión o paseo.
El mismo médico me dio un pase para el urólogo; éste pase es meramente para tener toda la seguridad del diagnóstico. El urólogo repitió algunos estudios que ya me habían practicado, y me mandó hacer el estudio urodinámico. En estos momentos me encuentro con algunas molestias, ya que para que me realizaran el estudio tuve que suspender las maravillosas medicinas recetadas por mi ginecólogo urólogo. He de decir también que éste médico tan humano, a pesar del ISSSTE me ha dado su teléfono. Y yo puedo llamarle cuando me siento mal. Ahora después del estudio me sentía super mal y sin una cita, él por teléfono me recetó y empiezo a sentirme mejor. Creo que tengo mucha suerte por haberlo puesto Dios en mi camino.